- Pero sigo siendo la mala, que no dejas de querer. Tu serás el príncipe azul. Ella, la tonta que da pena. Y aunque yo no sea tu princesa, soy tu amor y tu dilema. Y al igual que en las novelas, soy la mala con una virtud. Ella no entiende el procedimiento, cuando y como darte un beso. Yo, en cambio, encuentro el punto débil que te elevas en exceso. Ni siquiera se imagina de ese pacto misterioso, con tu alma y tu cerebro.
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