Firmamos nuestras cartas como 'mejores amigas por siempre', tu tenías millones de maneras para hacerme reír, me buscabas y 'cuidabas mi espalda'; que bueno era tenerte a mi lado. Tú sabías los secretos que nunca diría. Y cuando estaba callada, tú rompías mi silencio, no sentías la necesidad de gritar, porque tú mantenías mis pies sobre el suelo. Estabas ahí hasta el final; me impulsabas a seguir cuando algo no estaba del todo bien. No te enojabas cuando cambiaba los planes, de alguna manera no tenías segunda oportunidad. No decías 'te lo dije' cuando estaba equivocada otra vez. Una verdadera amiga; estabas ahí hasta el final. Háblame ahora y durante la noche, hasta que esté todo bien.
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