Últimamente mi estado de ánimo,
depende solo de él. De lo que me diga, de lo que haga, como se comporte, como hable. Si está de mal humor, mi mundo se oscurece,
si está contento, todo brilla. Si está triste,
todo se derrumba.
Si es feliz, todo es maravilloso. Es lindo de algún modo,
que estemos conectados así. Pero que fastidioso es otras veces. Pero a pesar de todo, cada que le hablo,
siento esas cosquillitas,
esa felicidad, esa emoción. Ese algo, que
me hace felíz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario