Quiero tatuarme cicatrices, pintarme tus lunares para llevar
tu olor conmigo y recorrer otra vez el camino de alegría que me muestra tu
espalda desnuda. Quiero descubrirte, borrar las capas de muñeca rusa que te
envuelven y entender por qué existe este nudo en la garganta, en el vientre (o
más abajo). Quiero conseguir que el miedo no me haga perder la partida una vez
más, porque si recuerdo el punto exacto de cada uno de tus lunares, si el hueco
de tu cuello me parece un lugar perfecto para descansar, si no necesito hacerme
preguntas ni inventarme respuestas... es porque merece la pena seguir
conociéndote.
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